Las Flores de Bach son totalmente seguras para los bebés y los niños, ya que no tienen efectos adversos sobre las personas, animales o plantas.

 

Contribuyen, de manera muy eficaz, a resolver problemas emocionales y físicos, ya que cada etapa en su crecimiento y desarrollo supone enfrentarse a importantes cambios que inciden es sus estado emocionales.

Sorprende ver como los niños responden con rapidez y efectividad a los remedios florales.

La dosificación para niños y adultos es la misma, aunque puede reducirse la toma a dos veces al día.

A la hora de seleccionar las esencias a administrar a un niño, resulta muy interesante conocer detalles de su comportamiento, como por ejemplo, si duermen bien, como se relacionan con otros niños o con los adultos, si son tranquilos o nerviosos, etc.

En general habrá que tener información de su comportamiento, de su estado de ánimo y de su personalidad, e intentar separar sus actitudes negativas a modificar, de los comportamientos que son típicos y característicos de los niños. Todos los niños, como los adultos, son diferentes y ha de tenerse en cuenta, su carácter individual al elegir los remedios que les ayuden.

Algunas aplicaciones de las Flores de Bach para bebés y niños son:

Pesadillas, hablar en sueños.

Timidez, Celos

Mojar la cama

Adaptación escolar

Miedos

Aprendizaje, exámenes. (Para alumnos con dificultades de aprendizaje, dislexia, ect)

Hiperactividad, berrinches y rabietas Para la falta de control emocional

Padres divorciados o fallecidos.

Problemas para dormir

Pubertad. Para casos de desorientación e inmadurez.

Desorden alimentario (Bulimia/ anorexia)

Diarrea/vómitos de origen infeccioso

Acne juvenil

Fiebre

Analgésico en dolores como, muelas, otitis

Picores que no ceden, irritación dérmica, urticarias de origen alérgico.

Picaduras de insectos, infecciones, estreñimiento,

Asma

Morderse las uñas

Tartamudez o dificultades de expresión oral

Alergias.

 

 

Maria Jose de Diego